domingo, enero 19, 2003
La verdad es que hoy estaba de resaca, para qué vamos a engañarnos. Todo el día un poco por debajo de tierra. Luego, por la tarde, he ido a una fiesta de cumpleaños, de la mujer de Claudio. Claudio es mi cocinero habitual. No hay nada como su bacalao a la talamanquesa o su fideuá. Y tampoco hay nadie comó él para sentirse bien acompañado. Hace unos meses abrió un restaurante aquí cerca, en la plaza del Sortidor. Desde entonces el barrio parece un poco mejor. También estaban Fátima y Sara. Sara contaba que una vez trabajó de bailarina en un crucero. Siempre paraban los mismos días de la semana en los mismos puertos. Los lunes ponían en el cine Filadelfia y después baile de disfraces, el martes Solo en casa y vestido de marinerita, así cada día. Siempre lo mismo. Era como atrapados en el tiempo. El mundo evolucionaba y a ella le tocaba cada día de la semana la misma película, el mismo puerto y el mismo disfraz. Decía que lo tuvo que dejar porque se estaba volviendo loca.
Mientras lo contaba yo me ocupaba del champagne. Había ido medio zombi a comprar una botella a un Supercor y ni siquiera me enteré que la dependienta me dio Moet Chandon a precio de cava.
Fátima estaba callada pero sonriente.
Me curé de la resaca.
posted by eulalio del río at 1/19/2003 08:44:00 PM
sábado, enero 11, 2003
Sigo ocupado con mi consultorio cubano sentimental. Sobre todo me escriben mujeres que han decidido casarse con un tremendo mulato. . Será que los hombres españoles ya no escriben ni leen, o que están demasiado ocupados detrás de sus negritas. Responder las cartas del consultorio se ha convertido en mi única actividad intelectual. El resto del tiempo lo paso terminando Villa Poe, la casa en la que la medida de un hombre no es la de su estatura sino la de su mirada. Hablando de estaturas sigo recibiendo cada día el mismo correo de un inglés que me dice: verne, quieres agrandar tu pene con seguridad (safely)? Yo nunca he contestado pero él insiste una y otra vez. ¿Por qué está tan seguro de que necesito un aumento de tamaño? ¿por qué se preocupa tanto por mi medida? La verdad es que ya me intriga su insistencia. Vale que no tengo pinga de negro de la calle Aguacate pero no hay para tanto, hermano.
Estos días ando buscando muebles. Lo primero los armarios. Quiero que sean antiguos y de barco. Hay una tienda especializada en desguaces de barcos donde he visto uno como de cuento de Blancanieves y los siete enanitos. Dentro de poco llega María y quiero que al menos el dormitorio sea como un sueño donde se mezclen los duendes alegres y las pequeñas salvajes de los bosques.
Bueno, voy a cambiar de nuevo la cama de sitio.
posted by eulalio del río at 1/11/2003 04:21:00 PM
martes, diciembre 24, 2002
Me escribe Dajalin:
"Mi querido blanquito lindo (y cabezón y zoquete), no seas chismoso, no tengo
un lío en Matanzas (je, me ha dado mucha gracia leer eso), aunque buena
falta que me haría. Es que atiendo todas las empresas de mi ministerio en
Matanzas y cada vez que pasa algo tengo que ir, también atiendo otras
provincia, como...bueno, no es importante. Pero realmente me gusta Matanzas,
y el viaje hasta Matanzas, pero esta vez viajé en un carro que tenía
problemas, una rotura del tubo de escape y el humo (aunque no se veía) se
colaba para adentro del carro. Y a mí, que me gusta viajar y mirar el paisaje
mientras mis pensamientos van a cualquier otra parte (a veces los envidio),
se me irritaron los ojos y me ardían y tuve que ir con los ojos cerrados
(como dormida) hasta allá. Entonces, no sé en qué momento, me acordé de ti,
por motivos muy variados, pero lo principal, me preguntaba, más que por qué
te quiero (sin dobles intenciones), por qué me preocupo tanto por ti (y es
cierto que lo hago). Y recordé esos grupos de adolescentes que juegan
béisbol en los parques y entonces hay uno que hace de jardinero (imagino que
sepas qué es) y ese siempre está cazando la pelota y la persigue a donde
esta vaya cada vez que hay un batazo. Pero a veces la bola va a parar al
medio de la avenida y él se lanza en su persecución, sin importar los
cientos (bueno, menos) de autos y la fragilidad de sus huesos en un supuesto
encuentro. Estos niños me sacan el aire a menudo, me asombra su ingenua
capacidad de ignorar el peligro, me hacen sentir como una adulta tonta que
no entiende el atractivo de asumir riesgos, y entonces todo el tiempo que
estoy en el parque me lo paso cuidándolos. Tú, de alguna forma, generalmente
me provocas la misma sensación...espero que tu juego se mantenga el próximo
año dentro de límites aceptablemente...seguros, pues quiero encauzar algunas
cosas y no puedo perder tanto tiempo pensando en ti.
Y vaya si te añoro...mijo.
Besos."
Y yo ahora me asombro de que me quieras de esta forma, Dajalin, y de que escribas tan bien, como yo de repente ya no sé. Uno de los buenos efectos del amor y de la escritura es que nos lleva a una dimensión mucho más amplia y hasta entonces desconocida de nosotros. Descubre biografías subterráneas y mejores de nuestra vida. Yo, no siempre pie a tierra, a veces he sentido deseos de contratar a un detective para que busque mis momentos de amor perdidos ¿dónde están? ¿qué fue de ellos? porque, como dice Paul Auster en El Palacio de la Luna, sólo el amor puede detener la caída de un hombre. Y llevo años resbalando.
Bueno, quizás esto es demasiado emocional pero corresponde a mi nueva vocación, la de tener un consultorio sentimental de españoles con cubanos/as. Ya te conté (pero ahora lo cuento a los lectores) que desde que publiqué el relato de mi boda en una página dedicada a resolver los problemas migratorios de los cubanos, no deja de escribirme gente de todas partes pidiéndome consejo. Como dicen los comerciantes catalanes para tener éxito en un negocio sólo hacen falta tres condiciones: ubicación, ubicación y ubicación. Y es todo bastante complejo, porque pocas veces me siento tan cerca de alguien como de ti, ya ves, que estás tan lejos y que sólo tenemos las palabras pero ni siquiera diccionario.
Ahora esta noche voy a una cena con los cuarenta mil monstruos de mi familia. Debería estar duchándome ya. Pero no importa, somos tantos que ya pasamos desapercibidos. Y en los pocos momentos en los que no tengo nada que hacer pienso en volver a escribir. Nada, una historia corta de bisabuelos y cubanas. Sólo por el placer de compartir juntos su lectura, de que te guste.
Besos.
posted by eulalio del río at 12/24/2002 07:08:00 PM
martes, noviembre 12, 2002
Ayer tuve una noche de esas, combinación de un mal día, pesadillas insistentes y la promesa de una mañana peor que la anterior. Entonces me repití hasta el cansancio: puedes dormir, si hasta tienes sueño, puedes dormir... Pero nunca lo logro la primera vez, tal vez no es la frase adecuada, ¿verdad?.
Hacía tanto calor que no sé cómo pude aguantar la cama con esa cantidad habitual de trapo arriba y tapada de pies a cabeza, pero hay tantas cosas de mí misma que no entiendo, que no perdí mi tiempo intentando hallar la respuesta a esa en particular. Una duda más, una duda menos, ¿qué influencia podría tener? No sé, digo yo. Claro que si intento comenzar un día con todas mis certezas del lado de acá, debería empezar por ser honesta y aceptar que lo que más me molesta es dormir sola, hay noches en que necesito algo más que una sábana rozando mis muslos. Y días también, que no sólo de noche se vive, o se muere, vaya usted a saber, que cada cuál le da a las cosas el significado que quiere.
Me levanté, eso creo, si se puede llamar estar de pie y despierta a ese tropezar con todos los muebles del cuarto – mi cuarto es oscuro a cualquier hora del día - y tener todavía la vista nublada, que no me dejaba ver con claridad el reloj - hay momentos en que olvido que la electricidad existe -, que parecía indicar – ojalá fuera digital, no soporto los palitos - que eran las doce y quince minutos, ¡qué tarde, no puede ser, tengo que estar en el trabajo a las ocho de la mañana! Fui corriendo a lavarme la cara y despejarme un poco. Efectivamente, no podía ser, eran las tres en punto. ¿Qué hacía despierta a las tres de la madrugada?
Y entonces miré por una rendija de la ventana del cuarto (me da miedo abrirla de madrugada) y la calle estaba oscura, como boca de lobo (¿no es así como decimos los escritores novatos, repitiendo una y otra vez frases muy usadas?) Pero en ese momento vi al marido de Odalys apretujando, en el murito de la casa de Flor, a La Negra, la mulata linda que es mujer del taxista de Panataxi. A las tres de la madrugada, caballero, pegando un tarro en plena calle, la gente no respeta a los insomnes!!!
posted by Lin at 11/12/2002 08:43:00 PM
lunes, noviembre 11, 2002
Todavía recuperándome del viaje a Cuba. Una vez más demostré mi carácter ludópata casándome con una cubana. No lo hice porque pensara en una feliz vida en común - no creo que haya habido nunca un novio más escéptico sobre su boda que yo mismo -, si no que era una forma de tender la mano a una amiga con la que viví allí. El problema será ahora cuando vivamos juntos en Barcelona. Dajalin, mi querida compañera de blog, tendrá sus opiniones sobre esto. Después de todo ella es cubana. Y con unos ojos preciosos. Por mi parte, creer que esta boda saldrá bien es como pensar que uno va a salir ganando del casino.
A continuación, un resumen de los cinco días de trámites de boda (uno tiene que casarse y luego soportar una entrevista en la embajada para confirmar que la boda no es de conveniencia. Como en las películas)
Lunes: si alguien tiene algo que decir que lo diga ahora o que calle para siempre.
Para casarse en un solo día hay que ir a la Notaría Especial, en el edificio del ministerio de Justicia, en Vedado. Abren a las ocho y recomiendan ir temprano para poder recoger el certificado de matrimonio la misma mañana. Nosotros llegamos tarde porque la familia de la novia decidió venir en el último momento y tardaron lo suyo en prepararse. Hasta media mañana no conseguimos formar una tropa caótica, más o menos bien vestida, en busca de taxi.
La Notaría Especial es un edificio moderno de Vedado, cerca de la Rampa. Cuando llegamos, otras parejas ya esperaban. Me sorprendió la mirada de las novias de extranjeros: triste, distante. Tampoco para mi novia era su boda ideal aunque hemos vivido tiempo juntos. En sus sueños ella se imaginaba el día de su boda vestida de blanco, con una gran fiesta y un príncipe azul estilo “backstreet boys”. Y ahí estaba yo, que ni siquiera había imaginado nunca mi boda. Pero bueno, el destino. Algunos lo llamarán el visado.
Poco después una notaria mulata y simpática escribió nuestros datos y pagamos 840 $. El sueldo de un cubano ronda los 15 $ al mes pero casarse con un extranjero no cuesta menos de 1.000 $, tarifa estatal en mano.
La notaria simpática nos citó una hora y media más tarde para el sí, quiero, y fuimos a buscar a la family. Encontramos a la hermana y a la testigo armadas con la cámara de vídeo y persiguiendo a un extranjero por los pasillos. Los demás estaban fuera, comiéndose un helado en la acera. Como no tenían cucharillas la madre se llevaba el helado a la boca con el carné de identidad de B., el testigo de nuestra boda.
Toda la tribu nos instalamos en el bar de la esquina a esperar. Las primas descubrieron la máquina de discos con lo último de Chakira y se pusieron a bailar. No era La Maison pero se las veía realizadas.
Cuando volvimos la notaria nos llevó a una sala de ceremonias, leyó el acta de nuestro matrimonio y dijimos el sí, quiero. Después la familia se fue a su casa (la tía insistiendo en una botella de ron para el brindis) y nosotros tomamos un taxi al MINREX para legalizar el certificado de matrimonio.
El MINREX está cerca del hotel Presidente, no muy lejos del Malecón, en Vedado ¿o es Nuevo Vedado? Allí un custodio repasó nuestros papeles. Iban llamando por orden de llegada y al cabo de un par de horas interminables (ya estábamos a punto de pedir el divorcio) pudimos entregarlos en la ventanilla. Nos dijeron que podíamos recoger los certificados al día siguiente.
Esa tarde, agotados, hicimos poco más que comer un pollo fricasé en Doña Blanquita y tomar con la tía el trago prometido.
Si hoy es martes esto es el MINREX.
Día de asueto. Sólo un viaje en taxi al MINREX para recoger los certificados.
Miércoles, la ventanilla de en medio.
Para inscribir el matrimonio la gente hace cola, en el exterior de la Embajada de España, desde las cinco o seis de la mañana. Pero si uno quiere dormir más puede llegar después de las ocho y alguien te ofrecerá su turno. En nuestro caso el tercero por cinco dólares (regateables). La ventanilla abre para matrimonio sólo de 9 a 10, por lo que uno tiene que estar entre los diez o quince primeros para ser atendido. La empleada, después de revisar los papeles, me dijo que a mi mujer la citarían para diciembre y que yo tenía que ratificarme en un Juzgado en España. Me negué en redondo. Insistimos en que teníamos que ver al cónsul antes de mi partida, el sábado, y que no era posible que me fuera sin esa cita. Entonces nos dio cita para el viernes, el turno 13. Quizás un mal número, pero no somos supersticiosos.
Jueves, la cubana descalza.
La vista perdida en el azul del mar, en el cielo. Se agradece de vez en cuando mirar el infinito, jugar con la arena, flotar. Más cuando el mundo está lleno de limitaciones. Ella leía “El insaciable hombre araña”, de Pedro Juan Gutiérrez, y me leyó en voz alta uno de los cuentos. Después, en el chiringuito, nos prepararon un pargo fresco a la plancha. Antes de mí ella tuvo tres novios y los tres eran cocineros o familia de cocineros en hoteles de turismo. Cuando habla de esa época siempre salen bandejas de comida esperándola en la nevera de la casa del novio. Pero ese tiempo ya pasó. Cuando la conocí, hace dos años, me sorprendió que en su familia sólo eran mujeres. Los hombres se habían ido a Estados Unidos o estaban en la cárcel. Viven en una casa en ruinas del siglo XVIII sin agua corriente ni cuarto de baño. Las cucarachas se pasean por todas partes. Si pisas una de las grandes suena como si aplastaras una caja de cerillas. Nadie hace nada, más que ver la novela y esperar. Está de pinga la casa.
Viernes, plegarias atendidas.
A las nueve de la mañana un custodio formó nuestra cola de matrimonios ante la puerta de la embajada. Luego llamaron por los nombres. Pasamos a un patio interior, una especie de jardín tropical, donde una secretaria daba un sobre a cada pareja. Después nada, porque el cónsul no recibió a nadie hasta después de las once de la mañana.
La inscripción depende de que consideren que la relación es auténtica. Real. Y una relación real es básicamente la que lleva un tiempo funcionando. Problemas pueden tener menores de edad, chicas con aspecto de jineteras, gente que se conoce hace muy poco y a los que pescan en una mentira.
A mí me decían que la diferencia de edad era muy perjudicial para la aprobación pero, en mi caso (yo 44, ella 22), el cónsul nos dio la aprobación desde el primer momento, incluso nos trató con simpatía. ¿Cómo es aquello? Las parejas van subiendo una por una al despacho del cónsul. Las ocho anteriores a la nuestra fueron rechazadas o les pidieron papeles que no tenían. Yo cada vez veía aquello más negro que a toda la familia de mi novia junta.
¿Cómo fue la entrevista? A ella le preguntó de dónde me conocía y a qué nos dedicábamos. Dijo el nombre de varias empresas españolas para las que he trabajado en Cuba y, como ella estudia francés desde hace dos años, el cónsul le propuso seguir la entrevista en francés. Pero ella, que tiene mala pronunciación (como cualquiera que sólo ha estudiado en una academia), se negó porque, dijo, tenía miedo escénico. Al cónsul, me parece, le cayó en gracia esta expresión – miedo escénico - y acabó despidiéndola con el consejo de que no dejara los estudios.
Después entré yo. Me ofreció asiento. El cónsul llevaba una guayabera blanca y su pelo rizado me recordó al de Narciso Bello, el primo del Pato Donald (perdón, perdón, no quiero ofender a nadie). Clase alta madrileña tipo Mr. Livingston..., I suppose. Al cónsul también podría uno imaginarlo como personaje en una novela de John Le Carré. Inspector de bodas debe ser un trabajo interesante y terrible en una ciudad como La Habana que ofrece al extranjero un pecado capital cada poco tiempo. El cónsul me preguntó cómo me encontraba. Nervioso, le dije. ¿Por qué? porque la entrevista tenía fama de difícil. Él dijo que eso no era verdad (cojones, acababa de rechazar 8 matrimonios seguidos) pero que estaba harto de las mentiras, que todos le venían con una sarta de mentiras. Me preguntó si era yo el que había dicho a la chica que dijera lo del miedo escénico. No, la verdad es que ella habla mejor que yo, le expliqué. A pesar de mis estudios ella tiene una fluidez verbal mucho mayor que la mía. Es algo mágico, siempre tiene en la boca la expresión justa, no sé de dónde saca las palabras. A veces incluso me mosquea ¿de qué me sirve estudiar tanto si luego esa bruta convence a los demás mucho mejor que yo?
Entonces el cónsul se refirió a algunos apartados de la inscripción - el régimen matrimonial - como ya dando por hecho que se iba a aprobar. Me hizo algunas preguntas sobre si yo trabajaba free lance y le conté por encima mi trayectoria en Cuba: Escuela de Cine, reportajes en vídeo, documentales, etc... le ofrecí mostrarle cartas de las empresas españolas, papeles, pero no quiso ver nada. Me supo mal no poder enseñárselas porque llevaba en mi carpeta pruebas incluso de la existencia de Dios. Luego me preguntó por la Escuela de Cine de Cuba donde pasé unos meses (la misma que la del marido de Sarita). Creo que al final incluso me deseó suerte y me dio los papeles con la palabra POSITIVO escrita en rojo. Bajé, mi novia (¿esposa?) y yo nos sonreímos y entregamos las hojas a la secretaria.
No sé cuál es el criterio de inscripción. Quizás se fija en el aura o en algunas palabras sobre las que parecía pivotar la entrevista: miedo escénico para ella y free lance para mí. Pero estoy seguro que si una relación es auténtica debe acabar imponiéndose, quizás es lo que espera el cónsul, que se lo demuestres. Es bueno que afrontemos las dificultades con la misma actitud que corresponde a un verdadero amor, cierto e intenso.
posted by eulalio del río at 11/11/2002 08:54:00 PM
sábado, octubre 12, 2002
Todos los dragones de nuestra vida son quizá princesas que esperan de nosotros vernos bellos y animosos.
Todas las cosas aterradoras no son quizá más que cosas sin socorro que esperan, de nosotros, que las socorramos.
(Mr. Rilke)
posted by eulalio del río at 10/12/2002 09:44:00 AM
viernes, octubre 11, 2002
Mañana Domingo
se casa la gata
da Juan Pirindingo.
¿Quién será la madrina?
Juana Catalina
¿Quién será el padrino?
(pues el nombre del padrino no lo recuerdo)
En fin, dedico esta canción infantil a Osis Verne, in memorian (¿o era finalizado en m?).
posted by Lin at 10/11/2002 05:14:00 PM
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